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OBESIDAD Y SÍNDROME DE LAS PIERNAS INQUIETAS

Cintura grande = 60% más de riesgo de sufrir el doloroso trastorno nocturno

Si estás entre el 10% de adultos que padecen el síndrome de piernas inquietas (SPI), revisa la báscula. Un nuevo estudio de la Facultad de Medicina de Harvard sugiere que las personas obesas tienen 1,5 veces más probabilidades de padecer esta dolencia nocturna, caracterizada por una sensación de hormigueo y arrastre y la necesidad de mover las piernas para obtener un alivio temporal.

Al analizar la prevalencia del SPI entre 88.667 hombres y mujeres, los investigadores descubrieron que los obesos tenían un 42% más de riesgo de sufrir este trastorno. El exceso de grasa abdominal suponía una amenaza especial: Aquellos con el mayor perímetro de cintura se enfrentaban a un riesgo un 60% mayor. Los hallazgos representan una asociación -no una causa- y, de hecho, es posible que la privación de sueño que provoca el SPI contribuya a la obesidad (y no al revés).

Un sueño inadecuado eleva los niveles de cortisol, lo que aumenta el apetito, además de impedir que el organismo metabolice eficazmente los hidratos de carbono. La obesidad también se ha relacionado con la deficiencia de hierro, que en sí misma puede ser un factor en el SPI. Aunque el mecanismo exacto del SPI sigue siendo incierto, los peligros de la obesidad para la salud no pueden ser más claros. Entre ellos: mayor riesgo de insuficiencia renal, cáncer, cardiopatías, diabetes, demencia, osteoporosis, migrañas e incluso psoriasis. Llevar una dieta rica en frutas y verduras no sólo favorece la salud en general, sino que ayuda a mantenerse en forma al saciar las necesidades nutricionales, reduciendo potencialmente el riesgo de padecer SPI.
Publicado el 1 de mayo de 2010