Si estás entre el 10% de adultos que padecen el síndrome de piernas inquietas (SPI), revisa la báscula. Un nuevo estudio de la Facultad de Medicina de Harvard sugiere que las personas obesas tienen 1,5 veces más probabilidades de padecer esta dolencia nocturna, caracterizada por una sensación de hormigueo y arrastre y la necesidad de mover las piernas para obtener un alivio temporal.
Al analizar la prevalencia del SPI entre 88.667 hombres y mujeres, los investigadores descubrieron que los obesos tenían un 42% más de riesgo de sufrir este trastorno. El exceso de grasa abdominal suponía una amenaza especial: Aquellos con el mayor perímetro de cintura se enfrentaban a un riesgo un 60% mayor. Los hallazgos representan una asociación -no una causa- y, de hecho, es posible que la privación de sueño que provoca el SPI contribuya a la obesidad (y no al revés).



