Las siestas de una hora pueden aumentar el riesgo en un 45%

Puede haber demasiado de algo bueno. Hemos visto que las siestas de mediodía pueden ayudar a reducir la presión arterial y ser beneficiosas para el corazón, pero un estudio de 2016 de Japón descubre que dormir la siesta durante demasiado tiempo puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2.

Investigadores de la Universidad de Tokio analizaron los datos de más de 300.000 personas incluidas en 21 estudios que analizaron los vínculos entre la siesta y la salud. Los resultados mostraron que las personas que dormían la siesta durante una hora o más al día tenían un riesgo un 45% mayor de padecer diabetes de tipo 2. Las siestas más cortas (40 minutos o menos) no tuvieron ningún efecto sobre el riesgo de diabetes, como tampoco lo tuvo saltárselas por completo.

Aunque los investigadores no pueden asegurar que se trate de una relación causa-efecto, existen pruebas que sugieren que las siestas deben ser cortas si forman parte de la rutina habitual. La Fundación Nacional del Sueño aconseja que las siestas cortas, de 20 a 30 minutos, pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo, el estado de alerta y el rendimiento. Las siestas más largas pueden dejarle aturdido o interferir con el sueño nocturno.

Aunque no pasa nada por echarse la siesta anual después de la cena de Acción de Gracias, el resto del año hay que hacer siestas cortas y practicar una buena higiene del sueño para garantizar un descanso nocturno de calidad. Procura dormir entre siete y ocho horas por noche-un estudio holandés descubrió que dormir mucho menos o mucho más puede estar relacionado con una menor sensibilidad a la insulina, precursora de la diabetes tipo 2.

BONUS: Un menor riesgo de diabetes tipo 2 podría significar un menor riesgo de demencia, también. En comparación con las personas sin diabetes, los hombres con diabetes tenían un 70% más de riesgo de desarrollar demencia vascular, y un 120% más de riesgo en las mujeres.

Publicado el 1 de noviembre de 2016